Instituciones

La Corporación de Ayuda al Niño Quemado COANIQUEM y la Fundación COANIQUEM, creadas el 19 de abril de 1979 y el 12 de diciembre de 1991 respectivamente, se regirán por los siguientes principios:

 PRINCIPIOS GENERALES

  1. Creemos que cada ser humano es un sujeto único, dotado de una naturaleza corporal y espiritual, de enorme dignidad, trascendente por ser creado a imagen de Dios, llamado a vivir en comunión con sus semejantes, sin distinciones de nacionalidad, raza, ideología, credo o condiciones socio económicas.
  2. Creemos que la familia fundada en el matrimonio – unión estable de amor de un hombre y una mujer – es la célula fundamental de la sociedad, el lugar donde se forma la persona humana y la depositaria de los derechos y deberes esenciales que garantizan el pleno desarrollo de sus miembros.
  3. Creemos que el derecho a la vida de todo ser humano debe ser protegido y respetado desde el primer instante de la concepción y hasta su término natural y que todos los otros deberes y derechos se sustentan en el derecho a existir.
  4. Creemos en la primacía de la persona sobre las cosas y por tanto, del ser sobre del tener; de la ética sobre la técnica y del espíritu sobre la materia.
  5. Creemos que toda persona está llamada a vivir en armonía con su Creador, con sus semejantes, consigo mismo y con la naturaleza y está dotada de inteligencia, voluntad y libertad, las que debe ejercer con responsabilidad gustando de hacer el bien y rechazando el mal; promoviendo el conocimiento de la verdad y el desarrollo en plenitud de todas sus potencialidades.
  6. Creemos que toda sociedad tiene una responsabilidad solidaria y subsidiaria hacia quienes más sufren necesidades corporales o espirituales y hacia los más desposeídos y procuramos en particular con los niños quemados y sus familiares, un consuelo eficaz, un auténtico alivio en su padecimientos y promotores de gozo y esperanza.
  7. Creemos que es nuestro deber promover estos principios en nuestra sociedad e invitamos a toda persona de buena voluntad a sumarse a nuestro accionar en bien de los niños quemados y sus familiares y a procurar remediar otras situaciones de sufrimiento que se presenten en su propio ambiente.